23/4/15

10 cosas sobre 'Instinto primario' de Gregg Hurwitz

Nunca digas no a un libro donde salga un cocodrilo
ni hormigas 

Instinto primario de Gregg Hurwitz es otro de esos libros donde te pasas toda la lectura tapando la última frase del final de cada capítulo para no leerlo antes de tiempo. Ya me dijisteis que muchos lo hacíais y os tenía que avisar. La protagonista es Eve que, por cosas de la vida, decide irse de vacaciones a México. Se refleja muy bien esa situación de estar con gente desconocida en el mismo lugar de veraneo donde, al principio, hay algo de distancia entre todos y, al final, se termina compartiendo palo selfie y buscándose en Facebook para seguir en contacto. Ya si hay mucha confianza le llegas incluso a sujetar la frente en el caso de que en una noche de mucho desfase termine alguien vomitando. Aquí es algo parecido. Bueno, y que también hay una persona que va tras ellos y no precisamente para venderles gafas con lucecitas a dos eulos.

Ediciones B me mandó un ejemplar y mientras esperaba su llegada me creé el suficiente hype como para saberme la sinopsis de memoria e incluso la portada. Meeeeh, error. En los primeros capítulos toda esa información te vale porque sí, efectivamente, va sobre eso pero luego, en el capítulo 26... ay. AY. Sorpresón ídolo, magno y todo un take me to your leader de manual. Qué grata sorpresa. Solo por eso ya merece la pena la lectura.

10 cosas sobre Instinto primario:
  1. Trata sobre la supervivencia en un lugar idílico de México (Oaxaca). Todo muy de vacaciones pero sin tener que soportar canciones de Enrique Iglesias y sí escapando del peligro.
  2. Los capítulos están agrupados por días de la semana, de manera que a lo mejor 12 capítulos forman parte del lunes. Si se tratara de una saga, en vez de un único libro, y los juntáramos todos tendríamos un Boyhood literario. Empieza en viernes como tú a ser feliz.
  3. El capítulo 26 es L A V I D A. Cambio radical del sentido de la trama con el descubrimiento de una información que conforma un pacto entre Gregg Hurwitz y los lectores como un secreto digno de WikiLeaks. Es justo ese pequeño detalle el que hace que te des cuenta de que no es el típico libro de supervivencia. Si te dicen lo que es se convierte al instante en el spoiler de tu vida y ríete tú de La boda Roja.
  4. Entre La cúpula e Instinto primario no verás a las hormigas de la misma manera.
  5. Contiene reflexiones entre tanta tensión sobre la fugacidad de los momentos y en cómo no valoramos lo suficiente los pequeños detalles de la vida. Para mí es sin duda uno de los puntos fuertes más allá de lo entretenido que resulta. Me alegro de tener el libro en papel porque cada vez que lo veo en mi estantería recuerdo esa enseñanza que deja su lectura, al contrario que mis apuntes de la universidad.
  6. Me gusta cuando un autor contemporáneo no tiene complejos a la hora de mencionar marcas porque refleja a la perfección la sociedad actual. Aquí aparecen: iPhone, Gmail, Ray-Ban, HGTV (la cadena de televisión que emite los programas de decoración que luego llegan a nuestra TDT), Jeep, etc.
  7. No solo de marcas vive el hombre, también de personajes y artistas como: John Darling (Peter Pan), los Beatles, Lady Gaga y Buzz Lightyear. Parece que lo he escrito yo.
  8. Este año he leído dos libros donde personajes principales o importantes se llamaban Theresa y Rick. Pues bien, aquí también aparecen ambos nombres. No deja de ser una curiosidad personal, pero lo digo por si acaso guardara relación con algún proyecto del estilo de Orphan Black o similar. El mundo de los metadatos y los científicos que hagan el resto que yo ya cumplí mi parte en detectarlo.
  9. En los primeros capítulos puedes elegir una página al azar y seguro que la protagonista está mencionando la obra Moby Dick.
  10. Aunque no lo parezca tiene un punto Homeland que es top.


La reflexión general que se repite a lo largo de todo Instinto primario retrata perfectamente a la sociedad actual. Se trata de ese afán de grabar los conciertos, hacer fotos cuando estamos pasándolo bien "como si estuviéramos más interesados en documentar nuestras vidas que en vivirlas", y no disfrutar verdaderamente de los pequeños momentos del día a día. Mención especial para la forma que tiene Eve de hablar de su hijo, me recordó mucho a la dulzura con la que lo hacía el protagonista de El jilguero de su madre. También es interesante la visión que nos da de la necesidad de estar siempre conectados, pone de ejemplo lo que sucede en el cine al terminar una película, y es que todos encendemos de nuevo el móvil (o le activas el sonido). Yo es lo segundo que hago, lo primero es apartar las palomitas que me sepultan.

Hay un personaje que destaca por encima de todos: Gay Jay. Gay Jay tiene una tendencia sexual cuyo nombre lo deja entrever si eres una persona lúcida, es un spoiler en sí mismo. Más allá de eso, lo realmente importante es su carisma y los momentos de humor que deja, por ejemplo: "¿Los aztecas no sacrificaban a humanos como en la película de Mel Gibson?" y contesta "¿La pasión de Cristo?". Otro instante sublime suyo es cuando están haciendo confesiones y, con todo su estereotipo de homosexual, dice: "¿Queréis mi confesión? No me gusta Lady Gaga". O cuando comenta: "Los gais solemos ser gente leída. Viene incluido en el paquete, junto con un superior sentido de la moda". ¿Es o no es ídolo?


En definitiva, Instinto primario de Gregg Hurwitz son 400 páginas de supervivencia extrema que refleja a la sociedad actual a través de personajes que, en un primer momento, pueden resultar clichés hasta que descubres que son mucho más de lo que aparentan. La sinopsis no le hace justicia a lo que en realidad es la trama con el fin de no fastidiar sus puntos fuertes, aunque eso lo haga menos llamativo. El título tampoco ayuda mucho, al contrarío del inglés: Don't look back; o en murciano: "Acho, no mires pa'trás". Considero que es un libro ideal para verano que seguramente forme parte de mis mejores lecturas al final de 2015. Desde ya estoy haciendo campaña para que en mi familia lo lean también, osease que si pasáis por mi puerta veréis carteles y a un joven apuesto con una chapa que reza "Lee Instinto primario" (soy yo).

Jay, ídolo.
Puro, ídolo y magno.
Capítulo 26, ídolo.

4 comentarios:

  1. Eso de grabar en un concierto me ha recordado a una canción de Mama Ladilla llamada "Para siempre" que recomiendo encarecidamente, donde además el propio título también tiene un giro inesperado al final.

    Otro libro pa la saca.

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    1. En cuanto pueda escucharé la canción.

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  2. Joder, me han entrado ganas de leerlo y todo y eso que suelo pasar de esta clase de novelas XD

    Yo tengo que ser la única tonta del planeta que no graba conciertos porque sabe que luego no lo va a mirar jamás en la vida xD

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    1. Es que por su sinopsis y portada parece el típico libro de huir de alguien al estilo de película de sobremesa de Antena 3 (que a mí no me disgustan xD), pero luego te das cuenta de que es mucho más. Sobre todo cuando conoces mejor a los personajes y los toques de humor que hay. Su función de entretener la cumple de sobradamente.

      Yo tampoco grabo ni hago fotos (quizás alguna aislada) porque sé que luego en Youtube estarán los vídeos. Después sí los suelo ver varias veces, en plan enfermizo xD

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