27/7/15

Análisis del videoclip 'Fight Song' de Rachel Platten

A ver si Rachel Platten pilla la indirecta
loveterno pa'ti, nena

Cuando estoy escribiendo esto la canción Fight Song de Rachel Platten se ha colado por primera vez entre lo más escuchado a nivel global en Spotify. El tema ya lo había escuchado antes en la radio americana (desde aquí) y se me pegó al instante, además de que me recuerda mucho a A Million Voices de Polina Teatrerallantera Gagarina. Entonces me he dicho "Yos ¿por qué no ves el videoclip y descubres quién es la cantante, guapo?" y eso es lo que he hecho. Eso y enamorarme de la Platten ("Planet" para los disléxicos).

El videoclip de Fight Song comienza dándole al play -dios, nunca me cansaré de este chiste-, bah, comienza con una sucesión de imágenes que ha sido lo que me ha obligado a elaborar este análisis. Cuando lo vi por primera vez pensé que no podía ser real lo que estaban presenciando mis dióptricos ojos. Sensual y aturdido a la par que perplejo me di cuenta de que Rachel no dejaba de agarrarse a cosas como si le fuera la vida en ello, como si necesitara el contacto con todos los objetos que hay a su alrededor, como si fuera una PUT*LOCAQUEQUIEREMARCARSUPUT*TERRITORIO. De ahí que haya nacido el juego de tomar un chupito cada vez que se agarra a algo durante el videoclip. No hay persona humana, ni Kesha, que aguante eso.

Rachel Platten agarrándose a cosas
Como tú llegando borrach@ a casa

De izquierda a derecha, de arriba a abajo:
  1. Rachel Platten agarrándose a una barandilla.
  2. Rachel Platten agarrándose a una libreta.
  3. Rachel Platten agarrándose a una mampara.
  4. Rachel Platten agarrándose a un fregadero.
  5. Rachel Platten agarrándose a sí misma.
  6. Rachel Platten agarrándose a un piano.

Cuando os llamen raros habladle de Rachel Platten y su """""problema""""". He llegado a pensar que tiene una enfermedad que acabo de inventarme porque sí, porque puedo: la manopost-it. Dícese de aquella mano que se pega con facilidad a todo lo que toca porque ha nacido para ser moco verde. Eso o que ha comido algodón de azúcar y no se ha lavado todavía las manos, que puede ser. Ahora poneos la yema del dedo índice sobre los labios, imaginad que es mi mano y pensad que os digo: "Shhhhh, no, no me agradezcas el antojo a algodón de azúcar que te acabo de dar".

Luego me meto en su Facebook y veo que en TODAS sus últimas fotos subidas sale tocando algo (pared, gafas, guitarra, folio, niña, etc.) y yo muero de risa real.

Es tan yo llorando hasta quedar dormido

Esta escena es la viva imagen de la desolación, de la decadencia. Tumbada sobre la cama agarrando una libreta con diseño de canal de televisión desintonizado, a su lado vemos hojas de papel arrancadas. Reciclar folios es muy de 2009. Se conoce que la Platten no estaba inspirada para escribir una canción y decidió pagarlo con medio Amazonas. Nos adentramos en sus pensamientos (a lo mejor son ficcionados, a lo mejor):

"Ay, qué sola estoy. Uy, pero qué cómoda que estoy también. Aquí, to'triste porque no se me ocurre ninguna letra buena. ¿Qué haría Tylor Swift en mi lugar? Además de meter mierda por Twitter como si nada, claro. Ay, que estoy triste otra vez. Ay, pero la tristeza es útil, que he visto Inside Out. Ay, Bing Bong. Tengo que abrocharme el último botón del top. Pero estoy tan bien aquí agarrada a esta libreta. Ay, qué sola estoy. 
TripleDental".

Es todo muy Marry The Night con ella queriendo triunfar, teniendo la cocina llena de mierd*, dándose un baño (sabemos que no es Rihanna por no aparecer un bote de Sanex detrás), colocando el piano para actuar, actuar ante una aforo de tres personas cual youtuber con sus amigos reales y siendo feliz al final con escena fueguil incluida. Cuatro coches quemados, un poco de lluvia, una camilla y una escena de aeróbic y tenemos el videoclip de la Gaga.

Porque poner una imagen de Rihanna desnuda nunca viene mal

Hay un momento en el que decide salir al mundo a triunfar. Ella no quiere seguir con el estilo de vida que tiene (romper libretas y agarrarse a cosas, básicamente) y se prepara una maleta que nos retrotrae a Rihanna cubierta de billetes y sangre. Que no se parece la maleta/baúl ni en tamaño ni en diseño, PERO.

Proseguimos con un plano random de ella llegando a una gasolinera, ella cruzando una calle hacia donde no sabemos qué, una calle sin ella, gente de varias razas a lo videoclip de Pharrell Williams... me hubiera gustado ver el storyboard del vídeo. Todos los guionistas reunidos debatiendo qué otros planos sin sentido podrían incluir, cansándose de pensar y poniéndose a escribir el guión de Aquí paz y después gloria para pasar el rato.

¿Quieres salir en mi videoclip?

Al parecer ese vehículo es similar al de nuestro amigo Hardin porque tiene más ropa que Zara en sus talleres de Bangladesh. Rachel entra en el coche, al segundo sale y ya ha cambiado de vestimenta. De todas formas he de decir que mi momento favorito es en el que aparece ese señor. Me gusta pensar que él anunció en todas sus redes sociales que iba a salir en el videoclip de una cantante. Ojalá un primer plano de su cara la primera vez que vio el vídeo musical y comprobó que no se le reconocía. Y aún así ya es más famoso que cualquiera de Pasaporte a la isla.

Flipando con los árboles
Momento Loreen

La Platten lo mismo agota las existencias de papel en su casa que flipa con los árboles (que también toca con la mano, por supuesto) de donde sale todo el material que malgasta ("Ala, conque todo esto todavía no lo han talado para mí"). No he visto a nadie alucinar tanto rodeada de árboles desde aquella escena de Vértigo donde se van de excursión o Loreen en el videoclip de Euphoria. Lo más curioso de todo es que va con una pequeña mochila donde, a juzgar por la cantidad de veces que cambia de atuendo, lleva más ropa que Lady Gaga para una gira de 50 conciertos. Su particular excursión por el maravilloso mundo de la vegetación-pre-folio termina en un pequeño río donde se da un chapuzón en compañía.

Tras asimilar que tiene toda la última colección de sombreros del Stradivarius, el videoclip concluye con ella sola en la playa un día nublado. Al parecer quedó allí con amigos pero ellos no llegan hasta la noche y la tienen en la orilla yendo de una lado a otro hasta que aparecen. Que si me acerco a la orilla, que si me vuelvo a alejar, que si voy ahora hacia aquí, ahora hacia allá, uy qué tormenta se avecina, uy qué ola, otra vez para atrás y así todo el tiempo.




Juego extra: contar el número de veces que agarra o toca cosas. Tu resultado en los comentarios. Haznos ver que tienes mucho tiempo libre.

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