8/11/14

Asimilando el final de 'Interstellar' y la película en general

Llegar a la taquilla y pensar si decir Interstellar o "Interestelar"
[o no saber qué escribir en el pie de foto]
[¡Hola, mamá!] 

El 7 de noviembre de 2014 fue un día interesante debido a que coincidieron dos acontecimientos interplanetarios: por un lado tuvimos el estreno de Interstellar y, por otro, el anuncio de la puesta en marcha de Toy Story 4 para 2017. Claro, yo ya veía que iba a ser un día muy astral, con lo que empecé con una elaborada lista de Spotify con una única canción: Venus. Para desayunar un tazón con Estrellitas y, por la noche, una llamada impaciente a Esperanza Gracia.

\o/

Al cine acudí con un poco de hype inducido por mí mismo después de leer varias opiniones sobre Interstellar y de preguntarme cómo la gente pronunciaría el título de la película de Nolan. Nolan, cuyo nombre al revés es Nalón, como el río de Asturias. Pero lo más característico de todo es que salí de casa con mi mejor camisa de cuadros. La idea era ir de vaquero como si Woody se fuera a reencontrar con Buzz -reconozco que me costó mucho no ir de pastorcilla-. Deseo pensar que más de uno se percató de esa pequeña conexión que realicé entre ambas películas. A veces soy tan tan tan creativo.

Cuando en el cine habla el que está sentado detrás

Interstellar, protagonizada por Matthew McConaughey, al que yo llamo "el sidas" desde que vi Dallas Buyers Club, hace de Cooper, un granjero que luego pasa a ser astronauta y bibliotecario a tiempo parcial. Por el camino se va encontrando a parte del elenco de El Caballero Oscuro, convive con kilos de arena y mantiene conversaciones con un robot que es ídolo indiscutible de toda la película (no el perro robot de Perdida, Therwis). Me urge poder acceder a un robot de esos, sea como sea estará en mi top de regalos para pedir estas navidades. Sus chistes con la luz encendida es de lo mejor de 2014, aunque yo no me riera a carcajada limpia como sí hacía el sector octogenario de la sala.

En mi mente, que todavía está asimilando los 169 minutos intensos que vivió, la película sería una mezcla de 2001: Una odisea del espacio, Wall-E, Gravity, un documental con gente de El curioso caso de Benjamin Button, libros al azar de Stephen King y los efectos especiales de Origen. También le daría un toque al videoclip de Ariana Grande si éste tuviera efectos especiales decentes.

Respecto al final, soy incapaz de asimilarlo. El final de Lucy se queda en nada en comparación con lo que nos preparó Nolan. Es verdad que se puede llegar a intuir un poco a partir de cierto punto de la película, pero eso no te llega a estropear la sorpresa (o sorpresas, más bien). Salí del cine con la sensación de que había merecido mucho la pena pagar por verla, y estoy seguro de que es una de las mejores que he visto jamás. Pensaba que la emoción que sentía en ese momento era fruto de que acababa de verla y que se me pasaría, pero no, todavía estoy intentando asimilar todo, me dejó mentalmente muy paranoico (más de lo ya habitual, claro).

Con este momento por poco muero yo

A modo de resumen del post diremos que la ciencia ficción realista mola, que el espacio exterior mola y que Interstellar es de Nolan.

4 comentarios:

  1. Tars es el nuevo perro robot.

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    1. TARS y CASE ídolo eternos. Desde ya son todo un referente a cómo quiero ser de mayor.

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  2. TARS es el puto ídolo. Oscars para robots YA.

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